¿QUIÉN DESPRESTIGIÓ A LA CORTE?

Por: Fernando Londoño Hoyos

La Corte consideró acusación gravísima contra Bernardo Moreno y María Piedad Hurtado, el desprestigio que intentaron contra ella misma, la ofendida y sancionatoria, ambas cosas a la vez.  ¿Quién desprestigia a una Corte que se declara víctima y se desquita del victimario por medio de una sentencia? Nadie sino ella misma, por supuesto. La Corte entera debió declararse impedida para juzgar a sus reales o imaginarios agresores. Al no hacerlo se desprestigió irreparablemente. No se pude hacer justicia por mano propia.

Los actuales magistrados de la Corte, salvo que se nos escape algún dato, no eran los que acudían con frecuencia a los actos muy espirituosos que les organizaba un sujeto de muy dudosa reputación llamado Ascensio Reyes. Solo que todos fueron elegidos en la Corte por los que disfrutaban los agasajos y dejaban la vergonzosa constancia de fotografías que registraban a los asistentes y al anfitrión. ¿No les daba pena?

Personas de muy alto crédito cuentan que en las Residencias Tequendama tenía don Ascensio un bien surtido apartamento para celebrar victorias con deliciosas compañías. Era algo parecido a los banquetes de Platón, con resultados menos filosóficos que los contenidos en los inmortales Diálogos. ¿Quién desprestigiaba a las Cortes? ¿Los que contaban de los convites o los magistrados que asistían a ellos?

A Neiva fue a parar la Corte, casi en pleno, para festejar el nombramiento del Magistrado Yezid Ramírez como Presidente de la Corporación. La parranda transcurrió a lo grande y no tuvieron los alegres paseantes que meterse las manos al bolsillo. Todo corrió por cuenta de Ascensio. Desde el avión de la FAC hasta los consumos de los mini bares de cada habitación. Si fue o no el DAS el que levantó la liebre y dejó saber de tales andanzas y carreras, no viene al cuento. Esa conducta no fue decorosa ni decente. ¿Quién desprestigió a la Corte?

En su periplo de dichosas bacanales, le tocó el turno a Sincelejo, un 20 de enero, en plenas corralejas. El licor muy fino corrió a raudales. No recordamos si Ascensio fue de la partida. Pero quedaron buenas fotos de un mafioso italiano, condenado por bandido en Italia y en Colombia, brindando desde los tendidos, con sombrero vueltiao y en la inefable compañía de sus invitados, los magistrados de la Corte. La fiesta continuó en el Club de aquella capital y también por fuera del club. Cierto pudor con nuestras damas lectoras nos impide entrar en detalles. ¿Quién desprestigió a la Corte?

Giorgio Sale, el mafioso amigo de los magistrados, era dueño de un espléndido lugar llamada La Enoteca. Bueno. Al parecer copropietario, porque el Mono Mancuso asegura haber sido dueño de acciones del establecimiento. Mas no importa. Porque el hecho es que el ligero Yezid, quien seguramente no fue ni salió solo, dejó en el libro de ese bar en Barranquilla, y en época de Carnaval, una dedicatoria, de tan mal gusto y pésima redacción, que solo le es imputable a un borracho o a un necio. ¿Quién desprestigió a la Corte?

Dejamos para el final la fiesta organizada por Ascensio, de lo que hay testimonio oral, en el Club Santa Marta. Los magistrados echaron al vuelo sus ilusiones juveniles y el prestigio de sus togas.
De algo estamos ciertos. Los condenados no hicieron nada por desprestigiar las Cortes. Para ese efecto, se bastan ellas mismas.

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