AL OÍDO
- El ataque en el cerro de Santa Ana
- Parálisis en el transporte marítimo
- El gobierno parte civil contra Restrepo
Por: Fernando Londoño
Que de malos comienzos suelen seguirse peores finales es observación muy aguda del agudo Don Baltasar Gracián, y es vieja de cuatrocientos años. Por eso advertimos que la pésima idea de establecer amores con el tirano de Venezuela no nos traería sino desencantos y problemas.
Apenas por un pelo nos escapamos de la visita de Ahmadinejad, el horroroso déspota de Irán, que por reflejo termina siendo nuestro amigo. De los últimos que le quedan, como que ha podido visitarlos todos en cinco días, pues que se limitan a tres, Venezuela, Nicaragua y Ecuador. El cuarto no anda para recibir visitas de protocolo, ese tal Bashar Al Assad, más ocupado en mantenerse matando súbditos que en regodearse en ajetreos diplomáticos.
Por Eduardo Mackenzie
Hace más de un año, en noviembre de 2010, la Procuraduría General compulsó copias a la Corte Suprema de Justicia del nuevo material probatorio que tenía sobre los presuntos vínculos de la ex senadora destituida Piedad Córdoba con las FARC. No se trata únicamente de los documentos y correos electrónicos encontrados en los computadores de Raúl Reyes, ni de los registros digitales que estaban en poder del “Mono Jojoy”, decomisados durante la Operación Sodoma, ni de las pruebas básicas invocadas por la Procuraduría al inhabilitar a esa ex senadora. Se trata de algo más: de intercepciones telefónicas legales realizadas por la Dirección de Investigación Criminal de la Policía Nacional (DIJIN) de conversaciones entre la ex parlamentaria y miembros de la organización terrorista, especialmente con un tal alias “Manolo”, del frente 30 de las FARC. (Ver El Tiempo, 19 de noviembre de 2010).
Por: Fernando Londoño
Sin saber muy bien cómo ni por qué, nadamos en billones. Ya en billones se miden todas las cosas y los billones son la regla y medida de nuestras acciones y nuestras proyecciones. Hace muy poco nos hemos enterado de los arreglos que le haremos al último invierno, porque para el penúltimo ya nos gastamos un puñado de billones, sin que sepamos muy bien a dónde fueron a parar. Pues para este que termina, y para sus dolorosos efectos, caerá el maná de tres billones de pesos. Que no es mucha cosa, siendo que disponemos de tantos.
Por: Fernando Londoño
Carlos Alonso Lucio y Viviane Morales pueden vivir como les plazca. Tienen el más perfecto derecho a ser los actores de su historia de amor, sin que nadie lo tenga a intervenir en ella. Pueden separarse y unirse, compartir techo o no compartirlo, educar sus hijos como su conciencia se los mande, disfrutar sus vacaciones, manejar sus asuntos, ser los dueños y arquitectos de su propio destino.
Pero cuando la señora asume la dignidad de cabeza del poder de investigación criminal en Colombia, tiene que guardar distancias, garantizar su independencia, ponerse a cubierto de cualquiera influencia dañina o sospechosa en el manejo de asuntos públicos de tanta trascendencia.