Por: William Calderón
La Yidis-curul. El pago que recibieron los miembros del Consejo Nacional Electoral por haber declarado la elección y firmar cada uno de ellos las credenciales que acreditan a los 264 congresistas elegidos el pasado 14 de marzo, sería su propia reelección como miembros del supremo organismo electoral para el período 2010-2014.
Una prueba. El cohecho sería a la inversa, pero cohecho al fin de cuentas, de aquel en que incurrió Yidis Medina, con la única diferencia de que el pago fue anticipado, mientras que para los miembros del Consejo Electoral será post facto. La prueba es la carta de la presidente del tribunal, Adelina Covo, a Cambio Radical. Estos delitos le compete juzgarlos a la Corte Suprema de Justicia, según el artículo 24 del Código Electoral.
Cursos remediales. El Derecho electoral colombiano está de moda. Expertos en esta rama han sugerido que previamente a la campaña para su reelección como magistrados del Consejo, 70 por ciento de sus miembros deben asistir a curso remedial intensivo, previa validación de las materias de Derecho Administrativo y Constitucional en la Universidad Cooperativa que regenta el “humanista” César Pérez García. El ex parlamentario Carlos Arturo Piedrahita, aspirante a una de las plazas, ya se inscribió en los precitados cursos, becado por esa alma mater.
El taxista-magistrado. Agotando un interesante periplo jurídico que lo condujo a Arauca para desempeñarse durante el día como magistrado conductor de procesos y en la noche como chofer de taxi, conducción judicial que luego continúa en el Tribunal Administrativo del Tolima, el distinguido y múltiple jurista a quien llaman “Belisario” se apresta a trastear sus variados conocimientos al Consejo de Estado, corporación para la que lo acaba de candidatizar el inefable Consejo Superior de la Judicatura.