«Hay días que somos tan lúgubres, tan lúgubres»

No seríamos sinceros con ustedes si negaramos que el secuestro del niño Cristo José no ha arrancado lágrimas de dolor, y que hemos recordado en estos días aquellos versos inmortales de Porfirio Barba Jacob: «Hay días que somos tan lúgubres, tan lúgubres, como en las noches lúgubres el llanto del pinar. E alma gime entonces bajo el dolor del mundo, y ¿Acaso ni Dios mismo nos pueda consolar?» ¿Quién nos puede consolar en este dolor? ¿Quién puede consolar a esos padres? ¿Quién puede borrar de la memoria la sonrisa feliz de esta criatura que no puede recibir este trato inhumano? ¿Qué clase de monstruos son los que se robaron a este niño? y ¿Qué clase de monstruos son los que no lo devuelven a sus padres? Y este dolor viene de las manos de la niña de Fundación a la que un peor que un salvaje, la viola, la asesina y después la incinera, y eso pasa en la sociedad colombiana…

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