Carta a mi cuerpo por Cristina Londoño

Querido Cuerpo,

Perdóname por todo y gracias por tanto.

He sido cruel, humillante y déspota contigo. Me he burlado de ti, te he criticado, despreciado, y maltratado tanto… que si fueras un niño habría ido a dar a la cárcel por abuso físico y verbal, por negligencia, y por poner en riesgo tu vida.

Desde la adolescencia,  en vez de defenderte, me uní a la pandilla que te azotaba a punta de insultos; que estabas demasiado gordo, que tenías los muslos y el trasero demasiado grandes, los labios demasiado gruesos…. y era solo el comienzo!

Te comparé con otros, y te odié, al mismo tiempo que te imponía todo tipo de castigos.

Fumando como si no hubiera mañana, robándote sueño, comiendo  cochinadas, arriesgando tu integridad con todo tipo de locuras, e ignorando todas tus necesidades.

En fin, eran comportamientos aprendidos y tan comunes a mi alrededor, que muchos los llamarían  simplemente “cultura” y “juventud”.

El problema es que pasaron los años y te seguí tratando igual de mal y a veces hasta peor, hasta ahora que necesito pedirte que me respondas y soportes cientos de millas y de ejercicios de fortalecimiento y estiramiento que tenemos que ir sumando para poder correr una maratón completa, a las puertas de cumplir medio siglo.

Pero antes de empezar a entrenar y a exigir al maximo, quiero agradecerte por todo lo que me has dado. Reconocer a esos pies maravillosos, juanetes incluídos, que me han llevado por el mundo,  las manos, a veces resecas, con las que he acariciado, pintado, y escrito, los ojos que tanta belleza han visto, los pulmones que me han permitido respirar y suspirar por más que los haya contaminado… y a tí mi corazón que me has permitido amar con tanta fuerza…. Gracias… muchas, muchas, muchas gracias, por cada latido!

Cristina Londoño.

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